jueves, 16 de marzo de 2017

Las ilustraciones con las que Ramón y Cajal demostró cómo funciona el cerebro

ARTÍCULO ADAPTADO DE http://www.yorokobu.es/ramon-y-cajal/

La aparición de Santiago Ramón y Cajal en el curso de la historia de la neurociencia supuso «un cambio radical». Ramón y Cajal lo hizo sin poder valerse de los medios que cuentan los científicos modernos. A cambio contaba con un gran interés y talento para el dibujo.


En aquella época, la obtención de una buena imagen microscópica, especialmente de gran aumento, era una tarea difícil.

En su día, su padre, temiendo que su hijo se dejase llevar por su interés y dotes innatas para el dibujo, le obligó a seguir sus pasos y estudiar Medicina. Él accedió al deseo de su progenitor aunque sin prescindir de sus inquietudes artísticas a las cuales recurrió a lo largo de su carrera científica al considerarlas una eficaz herramienta para sus estudios. En un discurso, de 1877, impartido en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Ramón y Cajal animaba a sus colegas a dibujar sus hallazgos mediante imágenes:
Si nuestros estudios atañen a la morfología, ora macro ora microscópica, será de rigor ilustrar las descripciones con figuras copiadas todo lo más posible del natural. Por precisa y minuciosa que sea la descripción de los objetos observados siempre resulta inferior en claridad a un buen grabado.
 Ramón y Cajal reconoce abiertamente el placer estético que suponía para él la representación gráfica de aquello que veía a través de un microscopio:
(…) La neurología brinda al investigador espectáculos cautivadores y emociones artísticas incomparables. ¡Como el entomólogo a caza de mariposas de vistosos matices, mi atención perseguía, células de formas delicadas y elegantes […]. ¿Hay en nuestros parques algún árbol más elegante y frondoso que el corpúsculo de Purkinje del cerebelo o la célula psíquica, es decir, la famosa pirámide cerebral?

La genialidad de Ramón y Cajal debía mucho a sus dotes como observador e intérprete de las imágenes microscópicas. «Cuando analizaba una preparación histológica veía de forma clara detalles que muchos otros –que disponían de los mismos microscopios y de las mismas preparaciones– eran incapaces de interpretar».